martes, 5 de mayo de 2009

Accidente microbús Emevé.

El conductor del bus será acusado de homicidio por imprudencia.

El vehículo que llevaba a las jugadoras del Emevé de Lugo iba a 105 por hora en un tramo señalado para 40.El microbús que llevaba a las jugadoras juveniles del equipo de voleibol Emevé de Lugo circulaba a una velocidad muy elevada cuando se aproximaba a la rotonda que distribuye el tráfico procedente de Santiago, Sigüeiro, Lugo y del aeropuerto de Lavacolla, y en la que la velocidad está limitada a 40 kilómetros por hora, según las primeras investigaciones de la Guardia Civil de Tráfico. El tacógrafo registró que la velocidad del microbús, era de 105 kilómetros por hora en el momento en el que el chófer perdió el control después de que pegase un frenazo y, según algunas fuentes, diese un volantazo a la derecha para intentar enlazar con el carril de desvío hacia Lugo, adonde se dirigían los 17 ocupantes del minibús.

Fuentes de la Guardia Civil de Tráfico explicaron ayer que a la velocidad a la que, según se recoge en el tacógrafo, circulaba el microbús es casi imposible entrar en la rotonda sin sufrir un accidente, por lo que no se explican cómo el conductor con pasajeros a bordo iba tan rápido.
El conductor prestó ayer declaración ante los investigadores de la Guardia Civil de Tráfico, aunque no trascendió nada de sus declaraciones ante los agentes. De todas formas, a la vista de los primeros datos de la investigación y ante el grave resultado del siniestro, con dos muertes, la Guardia Civil de Tráfico imputa al chófer un delito de homicidio por imprudencia grave cometido con vehículo a motor, y fue puesto a disposición del juzgado compostelano que investiga el suceso.
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En el vehículo siniestrado viajaban 12 jugadoras juveniles del Emevé Laboratorios Nupel, de entre 15 y 22 años. Acababan de aterrizar en Lavacolla procedentes de Canarias, donde habían quedado subcampeonas de España. En la expedición también se encontraban las dos entrenadoras, el fisioterapeuta del equipo y el padre de una de las muchachas, José Antonio Cela, cuya hija fue la primera en perder la vida. Aida Cela, de 17 años, no llevaba puesto el cinturón de seguridad en el momento del impacto y salió despedida por una de las ventanas del microbús. Algunos testigos indicaron que la chica sufrió graves lesiones al golpearse la cabeza contra el suelo de la calzada y murió prácticamente en el acto en brazos de su padre, que permaneció en todo momento sentado junto a ella en la carretera.
La otra chica, Iris Arias, de 17 años, murió horas después en el Clínico de Santiago, adonde había sido trasladada de urgencia y en muy grave estado. Según las primeras informaciones, fueron tres las pasajeras que salieron despedidas del microbús y que presumiblemente no llevaban abrochado el cinturón de seguridad. Un mando policial lamentaba ayer este hecho al explicar que la estructura del vehículo había soportado bastante bien el fuerte impacto contra la mediana y que si todos los pasajeros llevasen el cinturón, que es obligatorio, «hoy estaríamos hablando de heridos leves».

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